DUDAS

Las dudas de lo inerte, el cuerpo inexpresivo, las manos sudorosas, los sueños en el desván, la noche haciendo aguas, el dia cubierto de nubes, todo eso y má, pasa cuando no te siento.

Me comen las dudas, la realidad me sobrepasa, los días son ásperos y sin filtros, el cielo deja de existir y pasa a ser un abismo donde ir a tocar las nubes con la palma de los sueños se hace insostenible en el tiempo y ni así, puedo llegar a sentir como es el tacto de tu piel.

Escribir me acerca a la vida, esa de la que carezco en mi realidad existente, entro en trance y dejo de ser esa pequeña marioneta manejada por los hilos de la vida que sólo quiere volver a nacer para reír como una niña jugando con su pequeño avión de papel.

Cuantas palabras escritas al vacío y cuantos gritos que no caben en una canción.

Cierra los ojos, que voy a soñar contigo, necesito ese instante donde el mundo se para y sentirte mío.

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Quiero Ser Viento.

¿Cuantas veces habremos pensado en convertirnos en esa fuerza centrífuga que es capaz de mover el mundo?

¿Cuantas veces habremos pensado en ser capaces de llegar donde no alcanzamos?

¿Cuantas, dime?

¿Cuantas?

¡Yo quiero ser viento!

Yo quiero hacerme bruma y ser tu sombra cuando navegas para no dejarte ir a la deriva nunca.

Quiero ser esa ráfaga fugaz que va tras de ti y te acaricia los sentidos, ese escondite secreto en la trastienda donde fundirnos en uno en el próximo destino, esa excusa que le pongas al mundo para cruzarte conmigo y caminar juntos de la mano hasta llegar al infinito.

Quiero cerrar los ojos y sentirte en mi, sentirte conmigo,que seas como esa caricia de viento que eriza mi corazón y desnuda mi alma aunque sepamos que vamos directos al precipicio.

¡Viento! ¡Quiero ser viento! Y si vienes a contracorriente, cambiaré mi rumbo, planearé una fuga para el miedo, para que se vaya y nos deje convertirnos en trocitos de aire viajando por el firmamento con todas las estrellas fugaces pidiéndonos como deseo.

Yo quiero ser viento y en su ir y venir quiero ser el eco de tu voz para vibrarte dentro, quiero ser lluvia para mojarte el pensamiento, quiero ser verano para derretir los trozos de tu corazón helado, quiero ser espina de rosal para que veas que aunque me toques no sería capaz de poderte arañar, quiero ser tirita por si sangras y quiero ser alcohol, por si tienes que beberme y olvidarte de todo durante un rato.

Si lloras, seré la brisa suave que sientas en tu cara para secar tus cansadas lágrimas . Me llevaré tu tristeza de un plumazo y olvidarás todo tu pasado con la simple brisa de mi corazón desfogado.

Vamos, vamos a echarle kilómetros a los sueños y a sonreírle al olvido, deja que el viento se lleve las penas de tu corazón maltrecho y de mi alma quebrada, entre risas y ron y noches de placer entre guerras de almohadas.

Te he buscado tantas veces y nunca te he encontrado, que ahora que te tengo sólo quiero ser viento para poder estar a tu lado.

Que el mundo se me rompe en mil pedazos si no te siento cerca y hasta el viento me da envidia porque es el único que es capaz de besar tus labios.

Quiero ser viento para colarme en tu precipicio y que sea lo que tenga que ser, pero a tu lado.

Al Otro Lado.

Como cuando nos agarramos a las barreras que nos separan del miedo porque somos cobardes de sentir algo nuevo.

Como cuando nos gusta la jaula donde albergamos nuestros pensamientos descabezados y nos quedamos dentro aunque la puerta esté abierta y la razón al otro lado.

Como cuando va a pasar el tren en hora punta y nos invaden nuestro espacio gente que sale de todos lados.

Como cuando te tiras sin paracaidas pensando que alguien te va a coger y te estrellas contra el suelo y a pesar de eso tu cuerpo queda intacto y tu corazón en mil añicos y maltrecho.

Como las veces que lloramos y recogemos las lágrimas para volver a sentirnos mojados.

Como los sueños que olvidamos guardándolos en un cajón cerrado, sin llave y con candado.

Podría poner mil ejemplos, pero todos hablarían de los monstruos que andan en nuestros tejados y aún así en vez de darles portazo, más nos aferramos.

Érase Una Vez… Desde La Puerta.

(Texto escrito con GsusOlib)

Érase una vez desde la puerta,
el tejado salpica si dudas y entras despacio.
Te acelera una gota en la nuca..y te frena su peso a la espalda,
una alfombra de bienvenida te recibe cubierta de barro.
Hoy soy todo lo que callas y la calle ya huele a cerrado.
Ojalá entre estas cuatro paredes encuentres raíces,
y nos quepa tu casa del árbol.

Érase una vez desde una realidad paralela, donde en los sueños caminábamos descalzos, donde la lluvia nos calaba por dentro y dónde escapar era irnos a las nubes durante un rato. Me sobran sueños en este amor tan sosegado y no importa mojarme contigo y llenarnos de barro, escondidos en algún rincón secreto de nuestros tejados mojados.

Pasa..sabiendo que el cielo aquí nunca está despejado,
que las nubes las carga el diablo,
que ninguna cortina de agua separa sudor..y que sólo resbala el miedo a no saber donde tener cuidado

Entro…sigilosa, queriendo ir ausente de emociones y con ganas de ganarle al tiempo aún temblando. No importa la tormenta si Tú estás a mi lado y sonrío mientras avanzo aunque vaya con miedo de volver a calarme llorando.

Contigo..empapada de mala suerte..iría al fin del mundo a soltarte la mano,
Contigo..mirándome fijamente..dejaría caer la persiana,
subiría lloviendo al tejado,
y vería inundarse en segundos el día de mañana.

Contigo, llena de emociones encontradas, lucharía en plena tormenta con tus pensamientos marchitos y regaría con mi propia alma la luz de tus ojos de niño.

Contigo, ausentes del mundo, me dejaría atrapar por tus brazos aún sabiendo que sería capaz de acariciarte los sueños el resto de mi vida mientras tú te quedabas dormido en mi ombligo y entre mi regazo.

Y que caiga la lluvia y que nadie grite tierra a la vista,
que en el horizonte no se vean barcos hundidos,
que si alguna vez se para el tiempo..sigamos teniendo prisa,
y nos sigamos riendo de ella..con los pies colgando de los trozos rotos de la cornisa.

Vamos a nuestro rincón secreto, donde los charcos son espejos y nos miramos. Nos vemos sonriendo y empapados. Me da igual naufragar en esta tormenta si al final del delirio estás tú a mi lado.

Me sobra medio sobre de azúcar y media vida,
y huele a madera mojada,
tus dudas ganaron y el sol se ha puesto en tu lugar,
pero las despedidas son para los que vuelven..para ti solo tengo el silencio de los que se van…

No hay tormenta que no deje caos a su paso y la nuestra nos quiso hacer temblar. Naufragamos subidos en nuestro tejado viendo la vida pasar. El miedo volvió a rompernos por dentro y nos alejamos bajo la cobardía de no querer mirar atrás. Tú gritabas por dentro y yo huía bajo tu sangrante silencio, una vez más.

Si hubieras gritado mi nombre, hubiera mirado atrás.

Si hubiera gritado tu nombre, no te habría dejado marchar.

Los dos nos hicimos Silencio. Y no nos quedó otro camino que convertirnos en lluvia tras el cristal.

Corazón Cobarde

Como balas que dispara un corazón suicida, así pasan los días y la vida, como cuando caminas cuesta arriba subiendo una montaña y vas cargado con una mochila donde no necesitas nada de lo que llevas dentro.

Necesito perderme en los clásicos de Dickens para volver a creer que existe un amor bonito de esos que te hacen volar entre las nubes, aunque a lo mejor el problema es ese, que sueño demasiado para lo real y puta que es la vida.

Demasiada sensibilidad nunca es buena, ya me lo digo frente al espejo cada día, pero la zorra que se refleja ante mí, me dice “Jodete bonita y sufre, que aprendas lo que duele la vida”.

No sé que he hecho mal para que mi otro yo tan hijo de puta me ponga las cartas sobre la mesa. Quizás se ha cansado de recibir hostias de la vida y ahora se rebela contra mi matándome un poco por dentro.

¡Que yo ya no necesito pensar en mañana, Joder!

Que solo me conformo con vivir el corto instante que se hace eterno en mi cabeza, con eso vivo, con eso sueño, por eso muero…

Que los sueños de verano ya se los llevó una fría tormenta de invierno y dudo mucho que quieran volver, sobre todo porque no pienso dejarles entrar, no quiero, no quiero, no quiero… Como una niña que patalea en la entrada del colegio, pues yo igual.

Me digo a mí misma que vivo con rabia, me pregunto que porqué quemo cartas que no envío a escondidas, que porqué apuesto donde sé que el rojo no va a ganar, que porqué vuelvo tarde siempre donde no se me espera por la puta sensación de volver a encontrar el tren de ida a mi propio mundo interior, aunque siempre pasa de largo, pero pasa en hora punta y yo voy cinco minutos tarde por la vida. ¡Pues la verdad que no lo sé! – me digo. Es más, no sé nada de lo que me pregunto, necesito beberme un whisky para pensar con lucidez y claro, cuando llevo tres empiezo a verte y sentirte por todos sitios, llenando los espacios en blanco, esos que tanto quiero ahora borrar.

¡Quiero emborrarme de lujuria contigo, Joder! Y luego amarnos en el más dulce de los silencios de dos almas que no pueden separarse.

Soy estúpida de sentimientos y ya es tarde para dejarte atrás, será que mi cuerpo no quiere sentir nada que no seas tú e intento arrancarte de mí pero no puedo.

Que nada termina ni huyendo a quemarropa de ti ni de mi, que las madrugadas nos buscan para que volvamos a ser insomnio juntos y perdona, pero no quiero entender un No.

Razono. Asiento con la cabeza. Me ahogo conmigo misma. Pataleo. Lloro. Y todo en silencio.

Una vez fuí niña, una vez amé, una vez lloré y una vez me arranqué el corazón para dejar de sentir.

Sólo soy un puto corazón cobarde que prefiere silenciar lo que siente antes que el tiempo vuelva a ponerme como Kamikace de mis propios sentimientos.

Algún dia, quizás, la vida nos sonría de nuevo, y entonces tú, y entonces yo, nos reiremos de los corazones cobardes.

Quizás…

Algún dia…

Kilómetros

Nunca me gustó escapar del mundo hasta que sentí la necesidad de encontrarme a mí misma.

Decidí coger el coche y escapar, aunque sabía que mi mundo interior vendría conmigo y me apretaría fuerte.

Pisé el acelerador y en cada segundo de vida pasado y en cada kilómetro andado sentía como dejaba atrás miles de nudos que me ahogaban por dentro, no era mucho pero era todo, todo lo que necesitaba para olvidar miles de canciones y sueños rotos que oprimían cada puto latido de mi corazón.
Conforme avanzaba sentía dolor y frío, y a la vez templanza en medio de una nube de dudas. Nunca se me dio bien huir pero ésta vez era distinto, ésta vez era marchar o naufragar. Y no estaba dispuesta a ahogarme en lágrimas una vez más.

Quería adelantarme el miedo, ¡Menudo hijo de puta! rápido y veloz para pillarme a bocajarro, pero yo cada vez pisaba más el acelerador, instantes vividos que pasaban una y otra vez por mi cabeza y yo ahí sin saber dónde ir en plena autovía.

Todo lo lejos que quería estar era a su lado y todo lo cerca que necesitaba tenerle era lejos de mi, cualquiera en su sano juicio jamás iría al fin del mundo por una carretera que te lleva a descarrilar, y así me sentía yo, una maldita carretera donde estrellarse de cabeza, y así me sentía él, un carril de doble sentido donde hacer de kamikace creyendo que saldría ileso.

La música a tope, para no oír llorar a mi cabeza y gritar a mi corazón, cantando desafinada mientras me equivocaba de salida, total tampoco era importante donde ir, sólo echarle kilómetros a la desilusión, distancia y cojones, muchos cojones para darle una hostia a la vida y dejar al karma temblando en su desesperación.

Tan real todo como la ausencia de emociones en el rincón donde se esconde un niño autista para salvarse del mundo, tan efímero como la alegría de un anciano al ver el mar por primera vez, tan triste como una canción sin estribillo…podía reflejarme en mil emociones encontradas y a la vez no encontrarme en ninguna.

Noto como se me va la vida en cada neumático quemado que dejo en la carretera y a la vez siento una suave brisa en la que poder respirar esa gasolina que me prende en llamas de piel hacia dentro. Todo tan abstracto, todo tan yo, que sólo puedo asentir con la puta razón.

El acelerador mi punto de apoyo, la carretera mi punto de encuentro, los sentimientos mi punto de fuga, no pensaba pisar el freno, iba de lleno a estrellarme en la desesperación de mi caos interior. Comencé a mirar a mi alrededor y entonces le vi a Él, andando por la cuneta, deambulando entre sus emociones y pendiente de que no me estampara contra mi realidad abstracta, me sonrió y me dijo, “Ven, conozco la salida, sigueme” Y yo, ausente del mundo en ese momento, le sonreí… y le seguí.

Reflejos

Solía ser real, de esas que sienten con el corazón por delante y el alma latiendo en las nubes. Nunca se le dio nada bien autoengañarse para poder sobrevivir en medio de los abismos de realidades alternativas.

Era sencillo vivir a mil metros del suelo creyendo que saldría ilesa de bucles de canciones y de sueños apenas quebradizos vividos en el andén de una estación de sentimiento infinito.

Era una mujer marchita, encerrada dentro de un mundo de cartón, su niña interior la regañaba por dejar que la inocencia de su alma la dejara desnuda entre canción y canción.

¡Al final aprendes a hacerte de cartón!- se decía, porque dejar que los sentimientos te empapen lo único que hace es sumergirte en más dolor. Ser mujer de cartón con corazón de hielo tampoco era tan mala opción. Y querer desintegrar cada ápice de una cárcel llena de frío en una noche de tormenta, encadenada a recuerdos que no la dejan avanzar era el principal desencadenante de su macabra locura.

Al final te olvidas de las letras, de expresar, de sentir, de todo lo relacionado con dejar sangrar al corazón, porque lo único que necesitas es esconderte del mundo y no en cualquier rincón.

El rincón de pensar agota, el rincón de llorar desgasta, el rincón de sentir duele, el rincón de olvidar desangra, el rincón de mentir ahoga, el rincón de reír está lleno de eco. No en cualquier rincón encuentras la paz que necesita tu alma y el silencio que necesita tu corazón, o viceversa.

Mujer de cartón con corazón coraza, pequeña niña de hielo con lágrimas de tinta llenas de sinsentido y sinrazón, ahogándose en el mar de la vida y naufragando en tu propio mar de dolor.

Reflejos, todo se resume en reflejos, en idas y venidas de sombras y luces, en rayos de sueños fugaces, en piezas que no encajan, en puzzles hechos de trozos rotos, en espejos que no reflejan nuestro mundo interior, sólo dejan líneas que nos separan de la vida, que nos acercan a los errores que cometemos, que nos traspasan con pena y sin gloria en cada recobeco del reflejo de nuestra imagen de hielo y cartón.

¿Quien puede mirarnos dentro de nosotros mismos cuando no somos capaces de asomarnos a nuestro abismo? Quisiera tener la fuerza de un vendaval y arrasar con la tristeza que nos invade dentro y no nos deja ver por mucho que miremos. Quiero ser lluvia y limpiar las lágrimas de la indiferencia que nos invade y nos llena de miedos externos. Quiero ser mar para sentir la sal de tus heridas y curar tus sueños olvidados y necesito que seas la aguja que cose las grietas de éste alma inerte, pero sé que no, sé que nunca, sé que nada, y duele.

Quiero ser tantas cosas que no soy nada, sólo un borroso reflejo de una mujer de cartón que morirá arrugada por la humedad del tiempo ausente entre las manecillas de un triste reloj de cuco, porque tú me has hecho pequeña e insignificante, fría, áspera, pero debo de ser insensata porque a pesar de todo, te quiero los días pares y los impares no puedo dejar de pensar en ti.

Tic-Tac, la vida pasa y tú ahí, dejándome naufragar, maldito hijo de puta.